La energía del tacto
Cuando toques a los demás, sé siempre consciente de lo
poderoso que puede ser tu tacto. Tocar a alguien mientras la energía
corre a través
de tus manos, y con el corazón abierto, es un regalo que podemos
ofrecerle a todo el mundo, en cualquier parte y en cualquier momento.
La medicina convencional no le concede el suficiente crédito
al poder sanador del tacto. Si tocas a alguien
como tocarías
a tu hijo, se sentirá
mejor. Sin embargo, si lo tocas sin amor consciente en tus manos,
puedes hacerte cargo de sus necesidades corporales, pero esa persona
se sentirá aislada e invadida, como un objeto.
A mí me sirve de inspiración que tantas enfermeras estén aprendiendo
las diferentes técnicas para sanar con el tacto. Participo
en un grupo espiritual con muchas mujeres, algunas de las cuales son
enfermeras y están hartas de ser un puro instrumento mecánico de la
medicina. Conocen el poder que el tacto, la energía y las palabras
ejercen sobre las personas enfermas, y desearían tener más tiempo para
poderse involucrar de una manera más personal.
Hace poco le pregunté a mi Sabiduría Interior por qué
la gente se llega a poner tan enferma si siempre estamos rodeados de
energía sanadora. Quería saber cuál era el propósito de una sanadora
y la respuesta que obtuve fue la siguiente: una sanadora es alguien
que puede enfocar la energía y dirigirla. La electricidad necesita
alambres y enchufes, las ondas de la radio, receptores; los rayos láser,
algún tipo de máquina que enfoque, y la energía sanadora nos necesita
a nosotras.
La ciencia reconoce que la electricidad, las ondas de la radio y la
luz nos rodean constantemente, pero que si no se las enfoca no sirven
de nada. Podemos aprender a enfocar la energía sanadora. No es dificil;
pero no confundas sanar con curar. No esperes que tu energía siempre
cure a una persona. Todavía nos queda mucho por descubrir acerca de
las enfermedades que contrae la gente. En ocasiones, la energía que
le mandamos a alguien que está muy enfermo puede ayudarlo a moverse
a través del proceso de la muerte con más facilidad. Permíteles decidir
por sí mismos lo que quieren hacer con tu regalo.
Pamela Free
(de Despierta la sabiduría de tu cuerpo)