Primeros pasos en meditación
Busca un lugar relativamente tranquilo y tómate 15 minutos para
meditar. Colócate en una posición cómoda que te
permita respirar con facilidad. A casi todo el mundo le va bien una
silla acolchada de respaldo recto.
Dedica un minuto o dos a repasar lentamente tu cuerpo de forma interna,
para soltar las tensiones sutiles. Examina ojos, boca, hombros, manos,
vientre.
Respira profundamente y suspira. Deja que tu abdomen se afloje, que
el aire de la respiración tenga espacio donde moverse.
Explora el movimiento de la respiración dentro tuyo. Si hay
una pausa cuando acabas de soltar todo el aire, disfrútala.
Permite que la respiración sea espontánea. No trates
de controlarla, ni de respirar correctamente o de regular la respiración.
Para mantenerte alerta, cuenta las respiraciones hasta cinco o diez
repetidas veces. Esto ayuda a fijar la mente cuando te distraes. Puedes
contar cada vez que acabas de expeler todo el aire ("uno... dos...
tres..."), o contar dos veces, cuando inspira y cuando expira
("uno, uno... dos, dos..."), o usar la conjunción
"y" ("uno... y dos... y tres...").
Si pierde la cuenta, no te preocupes y vuelve a empezar. Si te distraes
fácilmente, examina cada respiración con mayor intensidad.
Si tienes sueño, abre un poco los ojos o corrige tu postura.
Deja que tu cuerpo se duerma. No te pongas rígido. En el fondo,
sé consciente de las sensaciones de relajación, o sea
pesadez/ligereza, cosquilleo, respiración suave, etc.
Sal lentamente de la meditación. Permanece sentado en silencio
con los ojos abiertos durante un minuto. Observa si se siente diferente
con respecto a cuando comenzó el ejercicio.