Inicio
-------------------------
Espiritualidad
-------------------------
Inspiración
-------------------------
Salud
-------------------------
Enlaces

 

 


 

 


Límites

Cuánto se supone que te tiene que gustar lo que haces? A menos que sepas eso no sabes cuándo parar de buscar. Y si, como la mayoría de la gente, lo subestimas, tenderá a parar tu búsqueda demasiado pronto. Terminarás haciendo algo elegido por ti por tus padres, o el deseo de hacer dinero, o prestigio o pura inercia.

Aquí hay un límite superior: hacer lo que amas no significa haz lo que te gustaría más hacer en este segundo. Incluso Einstein probablemente tuvo momentos cuando quería tomar una taza de café pero se dijo a sí mismo que tenía que terminar en lo que estaba trabajando primero.

Me solía poner perplejo cuando leía sobre gente que le gustaba tanto lo que hacían que no había nada que preferirían hacer. No parecía haber ningún tipo de trabajo que me gustara tanto. Si tuviera la elección de (a) pasar la siguiente hora trabajando en algo o (b) ser teletransportado a Roma y pasar la siguiente hora andando por ahí, había algún tipo de trabajo que prefiriera? Honestamente, no.

Pero el hecho es que casi todo el mundo prefiere, en un momento determinado, estar flotando en el Caribe, o tener sexo, o comer alguna comida deliciosa, que trabajar en problemas difíciles. La regla sobre hacer lo que amas supone un cierto intervalo de tiempo. No significa haz lo que te hace más feliz en este instante, sino lo que te hará más feliz sobre un periodo de tiempo más largo, como una semana o un mes.
Los placeres improductivos llegan a aburrir eventualmente. Después de un rato te aburres de estar tirado en la playa. Si quieres seguir feliz tienes que hacer algo.

Como límite inferior, te tiene que gustar tu trabajo más que cualquier placer improductivo. Te tiene que gustar lo que haces lo suficiente que el concepto de “tiempo libre” parezca equivocado. Lo que no es lo mismo que decir que tienes que estar todo el tiempo trabajando. Puedes trabajar sólo hasta un punto antes de que cansarte y empezar a estropearlo todo. Entonces quieres hacer otra cosa – incluso algo tonto. Pero no consideras ese rato como el premio y el tiempo que pasaste trabajando como el dolor que soportas para ganarlo.

Pongo el límite inferior ahí por razones prácticas. Si tu trabajo no es tu cosa favorita que hacer, tendrás problemas terribles de dejar las cosas para después. Tendrás que forzarte a ti mismo a trabajar y cuando recurres a eso los resultados son claramente inferiores.

Para ser feliz creo que tienes que estar haciendo algo que no solamente disfrutas sino que admiras. Tienes que ser capaz de decir al final, guau, eso es bien chulo. Esto no significa que tienes que construir algo. Si aprendes ala delta o a hablar un idioma extranjero de forma fluida, eso será suficiente para hacerte decir, al menos por un tiempo, guau, eso es bien chulo. Lo que tiene que haber es un test.

Así que una cosa que se queda un poco corta del estándar, pienso, es leer libros. Exceptuando algunos libros de matemáticas y ciencias duras, no hay un test de cómo de bien has leído un libro y por eso simplemente leer un libro no se siente exactamente como trabajo. Tienes que hacer algo con lo que has leído para sentirte productivo.

Creo que el mejor test es uno que Gino Lee me enseñó: el intentar hacer cosas que harían a tus amigos decir guau. Pero probablemente no empezará a funcionar adecuadamente hasta alrededor de los 22 años, ya que antes la mayoría de gente no ha tenido una muestra suficientemente grande para escoger amigos.

1 - 2 -3 - 4


 



2006 - 2011 - Nueva-conciencia.net