Realmente les han contado tres mentiras: las
cosas que les han enseñado a considerar como trabajo en el colegio
no es trabajo de verdad; el trabajo de adultos no es (necesariamente)
peor que el trabajo escolar; y muchos de los adultos en su alrededor
están mintiendo cuando dicen que les gusta lo que hacen.
Los mentirosos más peligrosos pueden ser los padres de los mismos chicos.
Si tomas un trabajo aburrido para dar a tu familia un alto nivel de vida como
hace mucha gente, te arriesgas a infectar a tus hijos con la idea de que el trabajo
es aburrido. Puede que sea mejor para los chicos en este caso si los padres
no fueran tan egoístas. Un padre o madre que da el ejemplo de amar su
trabajo puede ayudar a sus hijos más que una casa cara.
No fue hasta que estuve en la universidad que la idea de trabajo finalmente se
liberó de la idea de ganarse la vida. Entonces la pregunta importante
llegó a ser no cómo hacer dinero, sino en qué trabajar.
Idealmente éstas coincidían, pero algunos casos límite espectaculares
(como Einstein trabajando en la oficina de patentes) probaron que no eran idénticas.
La definición de trabajo era ahora hacer alguna contribución original
al mundo, y en el proceso no morir de hambre. Pero después del hábito
de muchos años mi idea de trabajo todavía incluía un gran
componente de dolor. El trabajo todavía parecía requerir disciplina
porque sólo los problemas difíciles obtenían grandiosos
resultados y los problemas difíciles no podían ser literalmente
divertidos. De seguro uno tenía que forzarse a sí mismo para trabajar
en ellos.
Si tu piensas que algo se supone que tiene que doler, es menos probable que te
des cuenta si lo estás haciendo mal. Eso casi resume mi experiencia del
postgrado universitario.
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