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Fundamentos de la oración centrante


Las pautas para la práctica de esta oración son sencillas. Antes de comenzar, nos encomendamos a Dios y escogemos una palabra breve –conocida en este contexto como la “palabra sagrada”– que representa nuestra intención de consentir a la presencia y a la acción de Dios en nuestro interior.
Algunos ejemplos: Señor, Jesús, Padre, Abba, Kyrie, Paz, Amor. Una vez escogida, no cambiamos la palabra durante el período de oración. 

Nos sentamos cómodamente, con la espalda recta y los ojos cerrados suavemente, e introducimos silenciosamente la palabra sagrada.


Cuando nos damos cuenta de que estamos involucrándonos en algún pensamiento, imagen o emoción , repetimos interiormente la palabra sagrada, siempre serenamente, como si cayera una pluma sobre
una mota depluma algodón.


Al finalizar el período de oración, nos mantenemos en silencio y con los ojos cerrados por un par de minutos. Cada período de oración dura veinte minutos y se recomienda hacer dos diariamente, uno por la mañana y otro por la tarde.

Es importante recalcar que ésta no es una oración basada en la concentración o atención, sino en la intención. No se trata de “poner la mente en blanco,” de no pensar o de preocuparnos por las “distracciones”. Se trata, simplemente, de consentir a la presencia del Señor en nuestro interior, así como a su acción en nuestra vida.
La esencia de la oración centrante es el consentimiento, el abandono, la entrega amorosa al Señor.

  1. Escoje una palabra sagrada como el símbolo de tu intención de consentir a la presencia y acción de Dios en tu interior.
  2. Sentado cómodamente y con los ojos cerrados, calmate brevemente e introduce silenciosamente la palabra sagrada como el símbolo de tu consentimiento a la presencia y acción de Dios en su interior.
  3. Cuando estés consciente de pensamientos, vuelve sutilmente a la palabra sagrada.
  4. Al final del periodo de oración, mantente en silencio con los ojos cerrados por un par de minutos.
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